En esta última semana hemos tratado el tema de la industrialización y crecimiento económico. Definiríamos revolución industrial como un proceso que se caracterizó por la mecanización, el uso de energías inanimadas, y que afectó a todos los sectores de la economía que favoreció al crecimiento. Consiguió un nuevo paradigma tecnológico que permitió superar el techo maltusiano.
Este crecimiento fue conseguido gracias a la combinación de diversos factores como: intelectuales (racionalismo, experimentación), aumento de la producción agraria (aumentando la productividad y la producción por hectárea), aumento de la urbanización y de los servicios financieros (donde se manejaba un excedente de capital), una tradición manufacturera requerida por la industria, existencia de recursos naturales y de capital. Todo esto provocó una serie de innovaciones por sectores: se introduce el carbón mineral como sustitutivo del carbón vegetal y de la madera, aparece un nuevo transformador de energía: la máquina de vapor (James Watt), se produce la mecanización de un sector importante como el de la industria textil (se empieza a sustituir la lana por el algodón y se incrementa la capacidad de tejer) y la mecanización en los transportes (el sector ferroviario fue el más revolucionario de la época, más que el transporte marino). Otros sectores que serán revolucionarios en esta época serán el químico, el papel, la industria alimentaria y la industria tabaquera. Unos requisitos importantes para la industrialización fueron el factor trabajo (abundante, monopolizado) y el capital (no era abundante pero era suficiente).
Respecto a los empresarios había una gran diversidad, heterogéneos. Eran grandes observadores, no tenían técnica (la mayoría de artesanos no fueron empresarios), tenían orígenes diversos, profesiones liberales y estaban alejados del conocimiento artesanal. Los que triunfaron fueron porque combinaron dotes comerciales con la técnica. Los obreros solían proceder del campo, una gran parte eran antiguos artesanos que formarían ahora parte de la mano de obra de las fábricas. No tuvieron regulación hasta 1840.
Unos datos que me llamaron la atención fueron: en el 1861 sólo había el 30% de activos en la industria. Y en el periodo de 1760 a 1801 la tasa de crecimiento del PIB por cápita era del 0,2%.
Este crecimiento fue conseguido gracias a la combinación de diversos factores como: intelectuales (racionalismo, experimentación), aumento de la producción agraria (aumentando la productividad y la producción por hectárea), aumento de la urbanización y de los servicios financieros (donde se manejaba un excedente de capital), una tradición manufacturera requerida por la industria, existencia de recursos naturales y de capital. Todo esto provocó una serie de innovaciones por sectores: se introduce el carbón mineral como sustitutivo del carbón vegetal y de la madera, aparece un nuevo transformador de energía: la máquina de vapor (James Watt), se produce la mecanización de un sector importante como el de la industria textil (se empieza a sustituir la lana por el algodón y se incrementa la capacidad de tejer) y la mecanización en los transportes (el sector ferroviario fue el más revolucionario de la época, más que el transporte marino). Otros sectores que serán revolucionarios en esta época serán el químico, el papel, la industria alimentaria y la industria tabaquera. Unos requisitos importantes para la industrialización fueron el factor trabajo (abundante, monopolizado) y el capital (no era abundante pero era suficiente).
Respecto a los empresarios había una gran diversidad, heterogéneos. Eran grandes observadores, no tenían técnica (la mayoría de artesanos no fueron empresarios), tenían orígenes diversos, profesiones liberales y estaban alejados del conocimiento artesanal. Los que triunfaron fueron porque combinaron dotes comerciales con la técnica. Los obreros solían proceder del campo, una gran parte eran antiguos artesanos que formarían ahora parte de la mano de obra de las fábricas. No tuvieron regulación hasta 1840.
Unos datos que me llamaron la atención fueron: en el 1861 sólo había el 30% de activos en la industria. Y en el periodo de 1760 a 1801 la tasa de crecimiento del PIB por cápita era del 0,2%.
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